Cómo preparar la velada perfecta para el verano

 

La barra portable

Este tipo de veladas ha de empezar siempre por las bebidas que acompañen a los aperitivos antes de la cena. Desde un vino blanco ligero, hasta una copa de champán o un cocktail suave para recibir a los invitados y brindar, o incluso todo junto para que cada uno haga su elección. Sea cual sea la bebida escogida, hay tres elementos que no pueden faltar: el carrito portable de bebidas, herramientas de cocktelería y, por supuesto, una cristalería exquisita. Entre los utensilios que debemos tener se encuentran un abridor, un medidor, una cuchara para mezclar (sobre todo para cocktails), un colador, pinzas para el hielo y un cuchillo para cortar las frutas decorativas.
Como toda buena anfitriona que se precie, lo primero será seleccionar la cristalería, adaptada al tipo o tipos de bebida que ofrezcas. Por ejemplo, vasos anchos y bajos son ideales para bebidas solas o con hielo y aquellos con fondo ancho deben contener los clásicos como el Old Fashion o el Negroni. Las copas altas, por el contrario, irán con bebidas burbujeantes (champán o spritz) o con aquellas que contienen mucho líquido como los mojitos. En verano, los vinos blancos o rosados se deben servir en una copa de cuello alargado y forma de tulipa, ya que son las que mantienen a nuestras manos alejadas de la parte central para que no puedan calentar la bebida.
Recuerda tener siempre a mano un cubo con hielos y rellenarlo frecuentemente. Es muy importante que se trate de hielo grande y consistente para que se derrita más lentamente y no se convierta en agua muy rápido. Por supuesto, permite que los invitados escojan y se sirvan sus propias bebidas.
Los aperitivos
Estos meses ofrecen una gran variedad de tonos interesantes y variados de acuerdo al tipo de frutas, verduras y bayas de temporada. ¿Un consejo? Deja que el menú sirva de decoración: busca los ingredientes más frescos, prepara aperitivos fáciles y colócalos en boles y bandejas que combinen con el espíritu veraniego.
No te olvides de la clásica tabla de quesos acompañada por arándanos, distintos tipos de mermelada y frutos secos, que ayudarán no solo con el efecto visual, sino también a contribuir con un sabor dulce y exquisito.
También puedes añadir una bandeja con aperitivos deliciosos y copas de champán para brindar por tus invitados. Escoge una ligera y fácil de mover entre la gente.

La mesa

Esta es la parte crucial de la velada. Hay que decidir dónde se sentarán los invitados, que ya han abierto apetito para el gran banquete y están deseando crear más recuerdos inolvidables de la noche. Este es el momento para hablar y compartir confesiones, por lo que puedes optar por sentar a los invitados en cojines alrededor de una mesa baja, lo que dará un aspecto informal pero cercano. Si lo prefieres, bancos con cojines o sillas a la forma tradicional, también pueden ser una buena idea.

En la propia mesa, sobre todo cuando se cena a la intemperie, escoge una vajilla resistente a las inclemencias del tiempo que puedan surgir. Los platos de melamina son una opción perfecta y elegante. Un soporte de tartas en el centro de la mesa, además de añadir dimensión y altura, puede contener todo tipo de utensilios útiles: desde pequeños jarrones con flores, hasta copas, condimentos y especias y, por supuesto, un delicioso postre veraniego
No olvides de cuidar los detalles más pequeños: el tono de la cubertería o el material de la mantelería son de gran relevancia para el resultado final. Dorado para la primera y lino para la segunda, son dos imprescindibles de las noches de verano.

Y el consejo principal, añade un poco de tu personalidad a toda la velada, tus invitados no podrán resistirte a nombrarte anfitriona del año.

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